- De mero trámite la anunciada postulación de Anabell Ávalos Zempoalteca
- La participación de Héctor Ortiz en la coalición «Unidos por Tlaxcala»
- De los discursos a los hechos, media un gran trecho
En conferencia de prensa virtual, el día de ayer los dirigentes de los partidos políticos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD), Alianza Ciudadana (PAC) y Socialista (PS), quienes integran la coalición “Unidos por Tlaxcala”, anunciaron la postulación por unanimidad de Anabell Ávalos Zempoalteca como candidata al gobierno del estado, cuya jornada electoral habrá de llevarse a cabo el próximo domingo 6 de junio.
Anuncio que no causó ninguna sorpresa, ya que la presión ejercida por la dirigencia panista al intentar encabezar la coalición con la cuestionada senadora Minerva Hernández Ramos no tuvo el efecto deseado, por lo que la conferencia de prensa se convirtió en mero trámite.
Más aún porque los partidos restantes, es decir, PRD, PAC y PS, al carecer de candidatos propios, desde días antes ya habían ofrecido su apoyo a la ex alcaldesa capitalina para abanderar la llamada mega alianza.
A pesar de que en los discursos, un tanto desgastados, de los dirigentes partidistas Noé Rodríguez Roldán (PRI), José Gilberto Temoltzin Martínez (PAN), Julio César Pérez González (PRD), Serafín Ortiz Ortiz (PAC) y Patricia Zenteno Hernández (PS), se pronunciaron por la unidad, el respeto a los acuerdos, actuar con responsabilidad, defender las instituciones y la libertad, preocuparse por los ciudadanos, avanzar en materia de Derechos Humanos y la procuración de justicia, así como impulsar una agenda de transformación que mejore las condiciones de vida de los tlaxcaltecas, lo cierto es que en los hechos cada partido habrá de moverse de acuerdo a sus propios intereses.
No olvidar que, en esencia, los orígenes de cada partido son muy diferentes, incluso con marcadas confrontaciones ideológicas, como lo sería el caso del PRI, PAN y PRD, aunque, debe aceptarse, en las últimas décadas estas diferencias de pensamiento político e ideológico cada vez más tienden a mutar entre sus dirigencias al permitir y promover alianzas antes inimaginables. Exactamente lo mismo que ocurre en la coalición “Juntos Haremos Historia en Tlaxcala”, integrada por los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del Trabajo (PT), Verde Ecologista de México (PVEM), Encuentro Social Tlaxcala (PEST) y Nueva Alianza Tlaxcala.
Fenómeno que nos habla de un sistema de partidos anacrónico, obsoleto, que debe ser analizado a profundidad para llegar a plantear una verdadera reforma electoral adecuada a los nuevos tiempos políticos que se viven en el país y en la entidad, de tal manera que de los 15 partidos que hoy existen en Tlaxcala, al “coincidir ampliamente en sus objetivos y en sus planes y programas de gobierno”, como lo han proclamado, éstos se reagrupen y la cantidad se reduzca de manera significativa, lo que representaría un ahorro económico sustantivo para el erario, que bien podría destinarse a la atención de los sectores sociales en situación de vulnerabilidad que tanto preocupan a estos entes políticos.
A pesar de alcanzar la candidatura por unanimidad, frente al amplio espectro de intereses Anabell Ávalos y su partido llegan atados de manos, con poco margen de movilidad, esto a pesar de los buenos resultados de gobierno que seguramente entregará su correligionario Marco Antonio Mena Rodríguez, lo que sería suficiente para darles la fuerza moral necesaria y encauzar con más libertad la contienda electoral.
Cada partido intentará imponer, en la medida de sus posibilidades, su propia línea política, y aunque el proceso comicial apenas inicia, desde ahora ya se visualizan en la repartición de los diferentes cargos de la estructura burocrática gubernamental, para ello, lo más importante es ganar la titularidad del Poder Ejecutivo estatal a como dé lugar y, si es posible, obtener mayoría en el Congreso local.
Por otra parte, se dice que quien llevara la campaña de Héctor Ortiz Ortiz en 2004, hoy es la asesora principal de Ávalos Zempoalteca, sin embargo, las condiciones económicas, políticas y sociales son diametralmente diferentes, más aún con la presencia de la terrible pandemia que azota al mundo entero, por lo que asegurar el triunfo por ese simple hecho es caer en un absurdo espejismo.
Cierto, ambos políticos se vuelven a encontrar y caminar juntos en busca del mismo propósito, sólo que la experiencia, sensibilidad y carisma políticos son abismales, baste citar un ejemplo: mientras el también ex rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx) reunió en torno suyo a militantes de todos los partidos políticos, Anabell Ávalos tendrá que trabajar arduamente incluso para convencer a los militantes de los partidos aliados que ella es la mejor opción.
Al respecto, cabría preguntar hasta dónde se permitirá la influencia del ex gobernador Héctor Ortiz en la coalición, quien, por cierto, fue el que llevó al PAN a vivir los mejores momentos políticos de su historia en la entidad, hasta que llegó la tripleta de damas integrada por Aurora Aguilar, Adriana Dávila y Minerva Hernández a imponer su ley bajo el amparo de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, entre otros, y destruir el trabajo político realizado para regresar a su vieja historia de ser un partido mediocre.
Así, de la mano del PRI, cuatro partidos políticos más se aprestan a dar la “histórica” batalla por alcanzar la gubernatura del estado de Tlaxcala y “ahora sí, cumplirle al pueblo”.
Reza un nuevo dicho popular, “de los discursos a los hechos, media un gran trecho”.
¡Qué comience la batalla!
