♦ Imagen tomada de https://www.facebook.com/dulcemariasilvah
(Rostro del infante cubierto por este medio)

Rechazo e indignación es lo menos que ha provocado la denigrante imagen de la empresaria Dulce María Silva Hernández, en la que presume su “altruismo” al regalar una pieza de pan a un niño que se encuentra afuera de la panadería en la que la aspirante a candidata al gobierno del estado bajo las siglas de Morena, entró a realizar sus compras.
Y es que a la esposa de César Yáñez -persona cercana al presidente Andrés Manuel López Obrador- y a su “experto equipo de asesores de imagen” poco les importó exponer públicamente la imagen de un menor de edad, con tal de promocionar la “generosidad y buen corazón” de quien pretende gobernar la entidad tlaxcalteca.
Qué buena ideota se les ocurrió a los “expertos del marketing político”, quienes hicieron a un lado los derechos establecidos en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que, en su Artículo 76, párrafo segundo, establece que: “Niñas, niños y adolescentes no podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia; tampoco de divulgaciones o difusiones ilícitas de información o datos personales, incluyendo aquélla que tenga carácter informativo a la opinión pública o de noticia que permita identificarlos y que atenten contra su honra, imagen o reputación.” (subrayado mío). En tanto que el Artículo 77 dice: “Se considerará violación a la intimidad de niñas, niños o adolescentes cualquier manejo directo de su imagen, nombre, datos personales o referencias que permitan su identificación en los medios de comunicación que cuenten con concesión para prestar el servicio de radiodifusión y telecomunicaciones, así como medios impresos, o en medios electrónicos de los que tenga control el concesionario o medio impreso del que se trate, que menoscabe su honra o reputación, sea contrario a sus derechos o que los ponga en riesgo, conforme al principio de interés superior de la niñez.
Mientras, la Convención sobre los Derechos del Niño (Unicef) contempla en su Artículo 16: 1. Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación. 2. El niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques.
Qué pena que quien aspira a dirigir el rumbo de Tlaxcala durante el próximo sexenio gubernamental ignore estas leyes fundamentales para la defensa de los derechos de los infantes, todo en aras de promover su desmedida ambición política, ya que tanto su imagen como su propia existencia eran completamente desconocidas para la mayoría de los ciudadanos tlaxcaltecas, y sí, ahora se le conoce y habla mucho de ella, baste revisar la larga cauda de comentarios escritos hacia su persona en las redes sociales y que por vergüenza no replico en estas líneas, a propósito de la publicación en su Facebook personal de la citada imagen con el menor de edad.
Pésimo trabajo le han realizado sus “asesores” y “promotores de imagen”, el primero de ellos un individuo que, presuntamente, le dejó tirado el trabajo llevándose una fuerte cantidad de dinero, en efecto, tal como acostumbra hacerlo y que incluso le ha costado enfrentar denuncias penales.
Por este tipo de aspirantes a ocupar algún cargo de elección popular es que el proyecto de la 4ª. Transformación que tanto anhela concretar el presidente Andrés Manuel López Obrador, cada vez se ve más obstaculizado, paradójicamente, por la misma gente que se ostenta como “parte cercana de su equipo”.
La “realeza empresarial morenista” nunca va a entender la lucha social que por más de 50 años ha librado López Obrador, por mucho que se le haya acompañado a conocer el estado de Tlaxcala, el movimiento social es otra cosa, y regalar panes para tener la fotografía “chingona” es asumir actitudes antilopezobradoristas.

